Julliard & Garcia Associés
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Tú Mismo

Características del método



1. Independencia del estudiante

2. Mnemotecnia

3. Pragmatismo


1. Independencia del estudiante

Tú mismo se halla a mitad de camino entre un método clásico (“Ven”, “Sueño”) y un método para autodidactas (“Assimil”, “Tell me more”).

El estudiante estudia parte del libro con el profesor y la otra por su cuenta:
- hay que estudiar con el profesor los CAPITULOS PARES (2 Fonética, 4 Gramática, 6 Uso, 8 Conversación y 10 Redacción);
- el estudiante puede vérselas sólo con los CAPITULOS NONES (3 Verbos, 5 Vocabulario, 7 Antología y 9 Ejercicios).

El estudiante participa en el proceso pedagógico. En un principio el profesor lleva la batuta, pero más adelante el estudiante negocia las prioridades de aprendizaje, según sus prisas, personalidad y centros de interés. Echando un vistazo al cuadro sinóptico que recoge los cien capítulos del método, se decide si interesa ampliar vocabulario, mejorar la comprensión auditiva, conjugar, redactar, aprender cosas nuevas o afianzar conocimientos, hacer o dejar de hacer ejercicios, etc. Estas negociaciones periódicas orientan, responsabilizan y animan a ambas partes.

2. Mnemotecnia

El aprendizaje del vocabulario se hace mediante asociaciones de ideas: imágenes, parejas, contrarios y atajos.

Atajos son todas aquellas voces españolas que comparten etimología con el francés. Los capítulos Coincidencias y Españolización recaban y encasillan por temas unas 1.500 palabras usuales relativamente fáciles de asimilar para un estudiante francoparlante. La lista no es exhaustiva, pero su estudio permite cogerle el tranquillo a las similitudes y diferencias entre ambos idiomas.

Impera la base decimal : van cien capítulos, las palabras que hay que aprenderse suelen ir por grupos de diez, veinte, cincuenta o cien, los capítulos de cada libro son diez, etc. En total son 10.000 las formas, voces, términos y expresiones por aprender. El cuadro sinóptico indica para cada capítulo la cantidad de formas para descubrir, practicar y asimilar.

Las lengüetas (véase capítulo Accesorios) recogen las formas verbales, gramaticales y léxicas elementales. También sirven, concretamente, para estudiarse el vocabulario : con la lengüeta se tapa la columna del español y se va eliminando las palabras sabidas para ir acorralando las que aún se desconoce.

La simbología cromática que se ha empleado, medio subliminalmente, para que la retina sustente la memoria, es de lo más trivial y consensual :

Rojo violencia, peligro y obstáculo
Verde esperanza, naturaleza y facilidad
Rosa feminidad, belleza y amor
Gris tristeza, trabajo y ciudad
Marrón suciedad, irrelevancia y dificultad
Azul masculinidad, agua y calma

No es necesario ejercitar mucho los números. El método consta de 600 páginas y continuamente hay que preguntar en qué página está tal cosa o en qué página estamos. Al cabo de un tiempo el estudiante sabe contar de 0 a 600 (de 600 al infinito es muy fácil).

3. Pragmatismo

Los libros Gramática y Verbos no entran en pormenores. Las reglas que no constan surgen naturalmente durante las clases, por ejemplo cuando un estudiante descubre una incongruencia del idioma: ¿Por qué se dice “el agua” y no “la agua”? El estudiante puede ir anotándolas en el capítulo Demás reglas de gramática.

El profesor da explicaciones básicas sobre gramática y conjugación para que el estudiante pueda hacer en condiciones los ejercicios correspondientes. El resto del tiempo puede dedicarse a hablar, contar, debatir o charlar, echando mano de los libros Vocabulario, Uso, Antología y por supuesto del libro Conversación. Para que el diálogo sea relativamente fluido, el profesor va apuntando discretamente los fallos de los estudiantes, para no interrumpir. Antes de terminar la clase, se dedica unos minutos a los aspectos de gramática y vocabulario de mayor interés.

Los Libros Uso y Vocabulario, aun siendo bastante extensos, no son diccionarios. Suele recogerse únicamente la palabra o el giro clave de cada concepto y no sus derivados (en el trío agobio - agobiante - agobiarse, se considera que el más relevante es el verbo, con lo cual el sustantivo y el adjetivo no constan).

Lo esencial de la conjugación española cabe en un par de páginas. Habida cuenta que un adulto capta las explicaciones lingüísticas mejor que un loco bajito o un adolescente desganado, conviene que el profesor explique de golpe y porrazo cómo se forman y funcionan los diez tiempos verbales más usuales. Luego, cada vez que se conversa en clase, el estudiante recurre sistemáticamente al cuadro de verbos y se las compone para hallar las formas verbales que necesita; al cabo de un tiempo se las sabe sin mirar. Al principio resulta engorroso, pero el empleo reiterado del cuadro surte efecto.

El método incluye ejercicios de diálogo cotidiano y mundanal (compras, el tiempo, reservas, negociación, etc.). Sin embargo, para ejercitar tiempos verbales y reglas de gramática, conviene no intercambiar trivialidades, sino información y pensamiento, y si cabe, en clave polémica, y hasta conflictiva. El aburrimiento está regañado con el aprendizaje. Si los estudiantes hablan por hablar, apremian las carencias gramaticales y léxicas. Si por lo contrario dicen algo que piensan o algo que viene a cuento, cautivándose la atención, no se fijan en cómo hablan, y paulatinamente desaparece el temor a equivocarse.

Se procura que el profesor y los estudiantes saquen partido del patrimonio cultural e intelectual de unos y otros, pidiéndosele al estudiante que aporte sus conocimientos, chistes, anécdotas, chismes y pensamientos, mediante ponencias, debates y tertulias, para mayor ilustración y entretenimiento de los compañeros y el profesor. Este método va de adultos parlanchines.

Tú mismo no tiene la pretensión de enseñar todo el idioma, sino tan sólo la parte asequible mediante estudio y entrenamiento. La otra mitad no hay que buscarla en este método sino en la vida misma; por eso el capítulo Recomendaciones recoge una serie de ideas para ampliar conocimientos por cuenta propia (charlar con colegas hispanoparlantes, intercambiar correo electrónico, verse el telediario, leer la prensa dominical, ver películas subtituladas en español, ir a la librería a fisgar, viajar, etc.).

Un cuadro sinóptico, que figura en el capítulo Accesorios (para uso del estudiante) y en el capítulo Control (para uso del profesor), recopila los cien capítulos del método. Cuando un capítulo puede darse por superado, se tacha. Aunque unos capítulos sean más difíciles que otros, a medida que avanza el curso, cabe ir calculando el porcentaje de conocimiento del idioma, lo cual consuela, anima o acucia.

Humor: Para que no cunda el aburrimiento, los ejemplos y ejercicios suelen recoger frases graciosas, sorprendentes, idiotas o edificantes: por ejemplo “tengo un agujero en el calcetín” (capítulo Posesivos), “un buen profesor debe parecerse a un mal alumno” (capítulo Obligación), “El matrimonio permite resolver los problemas que uno no tendría si no se hubiera casado” (capítulo Subjuntivo).


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